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lunes, 29 de diciembre de 2008

Dudas frente a la nueva presidenta del Conapred

Finalmente se dio a conocer el nombre de la nueva presidenta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred): Perla Bustamante Corona. Ella es oriunda de Ciudad Juárez e ingenieria industrial de profesión; en 1999 debido a un accidente perdió la pierna izquierda. Campeona en los Juegos Paralímpicos de 2004 y 2008. Impulsó la creación de la Fundación 'A Paso Firme', que da apoyo a personas con miembros amputados.

A más de uno nos sorprendió el nombramiento de Perla Bustamante como presidenta del Conapred, tanto por la falta de preparación académica sobre el área (la cual es prescindible), como de trabajo en la lucha contra la discriminación (más allá del trabajo con personas con miembros amputados) como por su falta de experiencia en la administración pública (un requisito para el puesto según el párrafo segundo del artículo 21 de la Ley Federal de las Entidades Paraestatales, http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/110.pdf).

Lo anterior no necesariamente determinará su trabajo al frente del Conapred pero deja lugar a dudas.

El pasado 18 de diciembre dio su primera conferencia de medios en las instalaciones del Consejo. Tanto de la nota publicada por Notiese (http://www.notiese.org/notiese.php?ctn_id=2506) como del Boletín 2008-056 del Conapred (http://www.conapred.org.mx/), me llamaron la atención cuatro cosas.

  • La nueva presidenta afirmó que “la crisis en México no solamente tiene que ver con la economía sino con los valores” (Notiese).

Un zapato para cualquiera. Sería interesante saber a qué valores se refiere.

  • La Presidenta del Consejo dijo que éste seguirá trabajando por el derecho a la equidad de niñas y niños, de los jóvenes, los adultos mayores, porque los ciudadanos tengan mejores condiciones para su desarrollo, sin perder de vista el respeto por los gustos y preferencias diversas de todos, tanto en la religión como en la cultura, la educación o la lengua, entre otros (Conapred).

Instituciones como el Conapred y los institutos de las mujeres en México siempre son susceptibles de convertirse en "fundaciones de buena caridad". Sin embargo el derecho a la no discriminación no se trata de caridad sino de un problema medular en las democracias: la libertad y la igualdad, de ahí que en la Constitución Política aparezca en su artículo primero junto con la prohibicón de la esclavitud (http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1.pdf).

Llegar al "respeto por los gustos y preferencias diversas de todos" me parece difícil de lograr. Sin embargo la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/262.pdf) es clara al respecto: hay discriminación por preferencias cuando se menoscaban los derechos de cualquiera por sus preferencias.

  • Dijo estar comprometida a promover políticas tendientes a contribuir al desarrollo cultural y social, y proteger a los ciudadanos de toda distinción o exclusión basada en raza, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, salud, embarazo, idioma, religión, opinión o preferencia sexual.

¿Y la identidad de género? Por mucho resulta una de las formas de discriminación donde se laceran más derechos.

  • Al ser cuestionada sobre sus estrategias concretas para eliminar la discriminación en la población lésbico, gay, bisexual y transgénero, la nueva presidenta del Conapred respondió que no se enfocará solamente a una población determinada, pues “en México se discrimina también por tener una religión determinada o por ser mujer”.

Al igual que el derecho a la protección de la salud (artículo cuarto constitucional) exige estrategias distintas para poblaciones, regiones y enfermedades diferentes, distintas formas de discriminar exigen estrategias diferentes, sin que ello signifique se privilegie a un grupo en específico.


Espero que la nueva presidenta del Conapred tenga oportunidad de empaparse en el tema para conocerlo con mayor detalle y así desempeñar mejor el papel que le fue conferido.

Le deseo la mejor de las suertes en el puesto para bien de todos.

lunes, 25 de agosto de 2008

Uganda y VIH/Sida

Vaya, ¡queda clara la admiración que doña Paz Fernández Cueto siente por Uganda!

El pasado primero de agosto escribió en el artículo "Quítate la ropa y ponte un condón" en el periódico Reforma escribió:
"Sólo Uganda ha combatido con éxito el SIDA, logrando bajar drásticamente el índice de VIH durante los últimos años. En 1992 más del 18 por ciento de la población adulta sometida a análisis resultó positiva en la prueba del virus del SIDA, y a finales del 2005 la cifra se había reducido al 6.7 por ciento. Ningún otro país ha experimentado un descenso comparable, lo que obliga a preguntarse cómo es que se consiguieron estos resultados en tan poco tiempo. La historia de éxito que cuentan los ugandeses es muy sencilla, y se basa en una aproximación distinta del problema relacionada con un cambio de conducta personal, que promueve la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad mutua en la pareja. Para lograrlo se contó con la buena disposición del gobierno ugandés, el cual aceptó el reto de apoyar un programa en contradicción con la ideología dominante de liberalismo sexual de occidente, que asociado con un mercantilismo incontrolable asegura ganancias millonarias a las empresas farmacéuticas."
Basta ver las notas "Uganda shuns gays in anti-HIV drive" aparecida en El Economista de España y "Comisión de Sida en Uganda quiere erradicar gays de las escuelas" de la Agencia de Noticias de la Diversidad Sexual de México.

domingo, 10 de agosto de 2008

Se me perdió la promiscuidad

Promiscuidad es un término que frecuentemente escuchamos y que generalmente tiene una connotación negativa: entre más promiscuo eres es más probable que adquieras una enfermedad de transmisión sexual (ETS).

El término parece médico porque se usa en ese contexto. Sin embargo creo que el concepto no coadyuva en la prevención de enfermedades (lo que parece ser su objetivo); peor aún, es un manojo de prejuicios revestidos de un halo de medicina (y por tanto de ciencia). El concepto es una muestra de que tanto la ciencia puede alejarse de la supuesta objetividad que algunos dicen que persigue (de cómo las creencias sí afectan todas las áreas del conocimiento) y cómo algunos pretenden imponer la heterosexualidad a través de la ciencia.

Nos dicen que uno es más promiscuo entre más parejas sexuales tenga en un menor intervalo de tiempo. Y si uno es más promiscuo entonces es más probable que uno adquiera una ETS; es decir, a mayor promiscuidad entonces mayor es el riesgo (de enfermar).

La definición de promiscuidad no proporciona un criterio para decidir cuándo uno es promiscuo y cuándo uno no lo es. Más allá de una pareja sexual a lo largo de toda la vida (el matrimonio monógamo), que no se considera promiscuidad, ni la definición da un criterio ni existe consenso entre especialistas para decidirlo.

Ante la ausencia de matrimonio (el cual se piensa siempre monógamo, sin que existan razones para hacer tal suposición) y de situaciones externas que anclen sus relaciones se presume que lesbianas, bisexuales, homosexuales y demás duran menos en sus relaciones y, por tanto, suelen tener un mayor número de parejas sexuales en menores intervalos de tiempo. Es decir, lesbianas, bisexuales, homosexuales y demás (los que no tienen el matrimonio, los que no son heterosexuales) son más promiscuos (y de ahí que, automáticamente, constituyan grupos de riesgo).

Cuando se compara a una pareja del mismo sexo con una heterosexual, frecuentemente (sino es que siempre) se dirá que la del mismo sexo es más promiscua que la heterosexual. Poco importan las condiciones particulares de cada pareja, así sea que la pareja del mismo sexo sea monógama de toda la vida y la heterosexual no.

Lo anterior en parte se debe a una serie de ideas (prejuicios) sobre cómo es (y fue y será) el matrimonio, ideas que están muy lejos de estar siempre presentes en todos los matrimonios ahora y a lo largo de la historia.

Pero la introducción del matrimonio entre personas del mismo sexo difícilmente cambiará en el corto plazo lo anterior (ni a los no heterosexuales se les considerará menos promiscuos ni a los heterosexuales más).

Por lo anterior ser o no promiscuo (lo que sea que signifique) no es una medida del riesgo del contraer una ETS. ¿Quién corre más riesgo: el hombre homosexual que tiene sexo siempre con condón o la mujer monógama cuyo marido tiene tanto sexo como el hombre homosexual (pocas veces con ella) pero que no usa condón? Al primero frecuentemente se le calificará de promiscuo y a la segunda no. Así no es extraño que las cifras de infecciones por VIH crezcan rampantemente entre mujeres casadas y fieles.

El concepto de promiscuidad estigmatiza, genera falsos sentimientos de seguridad y dista mucho de proporcionar un criterio médico del riesgo. Al hacer uso de él, una persona heterosexual está en ventaja frente aquella que no lo es e incluso se le suele usar como justificación del matrimonio heterosexual (ya que representa el menor riesgo).

sábado, 23 de febrero de 2008

La UNAM ¿referente nacional e internacional?

El miércoles 13 de febrero alrededor de 70 personas nos congregamos enfrente de la Torre de Rectoría en Ciudad Universidad exigiendo el cese de todo hostigamiento por preferencia sexual de parte de Vigilancia UNAM (antes Auxilio UNAM, el cuerpo de "seguridad" encargado de las instalaciones universitarias) en estricto apego a las leyes vigentes y la más amplia inclusión del tema de la no-discriminación en la Universidad, en aras de la pluralidad que los fines de ésta exigen.

Fue una protesta pacífica cuyo acto central fue un beso colectivo: parejas diversas expresando con orgullo su amor y desafiando la actitud de las Autoridades Universitarias. Cuando llegó el momento de entregar el comunicado dirigido al rector José Narro Robles y al secretario general Sergio M. Alcocer Martínez de Castro caminamos a la entrada principal de la Torre de Rectoría acompañados de Javier Sáenz, consejero universitario estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras. Las puertas estaban cerradas y no las abrieron pese a que el consejero se identificó en todo momento como tal. Desde la puerta trasera salió el Lic. Marcos Martínez de Blas, asesor de la Secretaría de Atención a la Comunidad Universitaria, para recibir el comunicado y firmarnos de recibido.

Producto de la protesta admitieron en la Defensoría de los Derechos Universitarios la denuncia de parte de Samuel Santa Rosa, uno de los chavos agredidos, y la Universidad hizo público el comunicado UNAM-DGSC-095 en el cual la Universidad "expresa su firme convicción en contra del hostigamiento y las prácticas discriminatorias" y "su apoyo y respeto a los derechos humanos". Confirmaron la recepción del comunicado agregando que las exigencias "serán analizadas y, en su momento, recibirán respuesta".

El 12 de octubre de 2004 el entonces rector Juan Ramón de la Fuente suscribió un convenio de colaboración entre la Universidad y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación para "prevenir y eliminar todas las formas de discriminación". En ese momento afirmó que la Universidad "ha sido referente nacional e internacional en la defensa de los derechos humanos, la universalidad y pluralidad del conocimiento, la tolerancia, la comprensión; el sentido y práctica del servicio al país y a la humanidad" (Gaceta UNAM, 14 de octubre de 2004).

Si todos estamos de acuerdo en la lucha por el más estricto cumplimiento de los derechos humanos, las garantías individuales y en contra de todas las formas de discriminación entonces ¿en dónde están las acciones?

Si la Universidad es referente "nacional e internacional en la defensa de los derechos humanos" ¿qué podrán esperar otras personas cuyos derechos humanos fueron violentados fuera de la Universidad si ésta lo toma con tanta calma? ¿Debemos entender que la lucha por los derechos humanos admite demoras?


¿Cuánto tiempo esperaremos para que la Universidad garantice la seguridad de estudiantes, académicos, trabajadores y visitantes frente a las propias autoridades?


Ilan AG, ciudad de México a 21 de febrero de 2008

viernes, 22 de febrero de 2008

Inseguridad en la UNAM: violencia y discriminación

La Agencia de noticias NotieSe reportó que el pasado 23 de noviembre Auxilio UNAM detuvo a una pareja de estudiantes homosexuales que se encontraban en su automóvil en un estacionamiento en Ciudad Universitaria argumentando que en la zona había “muchos pinches putos”. Fueron insultados y agredidos en el lugar. Posteriormente los trasladaron a las instalaciones de Auxilio UNAM, donde continuaron los insultos y los golpes. Los agredidos señalan que fueron golpeados por más de treinta personas.

¿Qué es Auxilio UNAM? Auxilio UNAM es el cuerpo de “seguridad” que resguarda las instalaciones universitarias. El que detiene presuntos infractores y delincuentes en las instalaciones de la Universidad, en particular en Ciudad Universitaria. No tiene objetivos, funciones, competencia ni responsabilidades señaladas ni limitadas. Depende de la Dirección General de Servicios Generales, que pertenece a la Secretaría de Servicios a la Comunidad Universitaria. Esta última se encuentra supeditada al Rector, por lo cual Auxilio UNAM depende en forma exclusiva de éste.

La legitimidad de Auxilio UNAM está seriamente cuestionada por la comunidad universitaria. Las acusaciones contra ella han sido reiteradas durante años. Estudiantes, académicos y visitantes no heterosexuales han señalado casos de hostigamiento, extorsión y abuso físico. Se tiene noticia de por lo menos otra golpiza en una zona frecuentada por hombres homosexuales el pasado primero de octubre.

Cuando las autoridades universitarias han sido notificadas de casos de violencia por parte de Auxilio UNAM, éstas han negado de inmediato los hechos. Sin embargo existe por lo menos con un dictamen de la Defensoría de los Derechos de los Universitarios, instancia de la propia Universidad, que da cuenta de la violación de derechos humanos por parte de Auxilio UNAM.

En el caso de los estudiantes golpeados el 23 de noviembre, éstos cuentan con fotografías y videos de los golpeadores y presentarán próximamente las denuncias correspondientes.

La crítica y la discusión abiertas y serias son indispensables para las razones de ser y objetivos de la Universidad; pero no se pueden tener tales cuando los derechos y garantías más elementales de los universitarios son violadas impunemente por las autoridades mismas.

Por lo anterior universitarios protestaremos el próximo 13 de febrero a mediodía frente al edificio de Rectoría en Ciudad Universitaria exigiendo que las autoridades universitarias coadyuven en las investigaciones y suspendan inmediatamente a los presuntos responsables. Es momento que se discuta entre los universitarios y con las dependencias de gobierno correspondientes el tema de la seguridad al interior de las instalaciones de la Universidad. Más información en http://nodiscriminacionunam.blogspot.com/.


Ilan AG, ciudad de México a 10 de enero de 2008

martes, 27 de noviembre de 2007

La discriminación sin palabras: el caso de la transfobia y la lesbofobia

Formas harto conocidas de ejercer la discriminación son las explícitas, ya sea por medio de la violencia física o través de los insultos, una forma de violencia verbal. Son las que saltan a primera vista. Sin embargo, la discriminación adopta muchísimas formas, muchas poco evidentes. Hay dos potencialmente peligrosas: la discriminación cuando se niega la existencia de algo o, peor aún por ser furtiva, cuando ni siquiera es nombrado. No pocas veces se presentan ambas a la vez. Un ejemplo del primer caso negar la existencia de transexuales, transgéneros, lesbianas u homosexuales en algunos lugares e instituciones (Irán o la Iglesia católica). Ejemplos cuando se presentan ambos son muchos. Uno que debemos mencionar, por su duración y fijación en la sociedad, es la negación de la sexualidad femenina, que en muchos lugares sigue siendo negada. Las únicas mujeres con sexualidad independiente eran las prostitutas. Otro ejemplo lo constituye la negación de los transexuales y transgéneros. Se les niega la posibilidad de cambiar legalmente su género y de poder desenvolverse con mayor soltura en su vida cotidiana. Finalmente, otra caso de discriminación por negación y silencio, lo constituyen los llamados "crímenes pasionales". Se niega a nombrárseles y reconocérseles como crímenes de odio por transfobia, lesbofobia u homofobia.

Transfobia, lesbofobia y homofobia, ¿muchos términos para una misma cosa? Pareciera por lo menos que la homofobia incluye a la lesbofobia pero ¿es así? Como ya mencioné, durante muchísimo tiempo, incluso hoy en día, la sexualidad femenina ha estado subyugada por la masculina. La sexualidad femenina era tan solo es un apéndice necesario para la realización de la masculina: un instrumento (indeseable) para la sexualidad del marido y la procreación pero que carecía de existencia propia. Bajo esta concepción, ¿qué podían hacer dos mujeres solas y juntas? Para ellos la respuesta era obvia: nada. Lo contrario era absurdo e inverosímil. Así pues, sino hay sexo no hay pecado, ni delito, ni desviación sexual, ni enfermedad psiquiátrica. Es por esto que las lesbianas pasaron mucho tiempo desapercibidas (las amigas "solteronas y quedadas").

Muy por el contrario, la sexualidad masculina era objeto de mucha preocupación por parte de todos: sacerdotes, abogados, médicos, gobiernos, etcétera. Dos hombres solos y juntos son potencialmente peligrosos para la sociedad. Dios (para algunos realizado a través de la sociedad) creó al hombre y a la mujer para complementarse: el hombre en el lugar del macho, dominante, y la mujer sumisa, dominada. Esta dominación culmina, alcanza su plenitud con la cópula: el macho penetrando y realizándose a través de la hembra. Pero, ¿un hombre penetrando a otro hombre? ¿Qué es del segundo hombre? ¿Es hembra, es sumiso, ha negado el papel que dios (o la sociedad) le ha otorgado? ¿Renunciar a ser el macho? Esto se ha interpretado como un acto contra dios, contra el rey, contra la sociedad, contra el sentido común, contra todo lo decente (variando la época). En síntesis era un acto de subversión: subvertía el orden de las cosas (entiéndase el hombre arriba y la mujer abajo). Esta es la forma cómo se ha expresado el miedo al amor entre varones, la homofobia: la amenaza contra el orden establecido.

Así la lesbofobia, el miedo al amor entre mujeres, aparece más tardíamente en nuestra historia. Aunque comparte motivos con la homofobia, la lesbofobia está ligada fuertemente con la misoginia (la cual también juega un papel en el caso de la homofobia, pero mucho menor). Ya que la lesbiandad pone en cuestionamiento incisivamente el papel de la mujer con respecto al hombre y recíprocamente, no es extraño que aumente su visibilidad a la par del surgimiento y fortalecimiento del movimiento feminista. Así con la presencia cada vez mayor tanto del feminismo como de la lesbiandad, arrecian la misoginia y la lesbofobia.

Mientras lesbianas y homosexuales cuestionan el orden dado por dios a las cosas, transexuales y transgéneros cuestionan las cosas mismas creadas por dios. Lesbianas y homosexuales cuestionan un orden que generalmente se acepta como social, mientras transexuales y transgénero cuestionan una categoría hasta hace poco tenida por totalmente biológica: la dualidad de los géneros (y esto explica porqué se hacen visibles tan tardíamente en nuestra historia). La reacción frente a transexuales y transgéneros es la transfobia, el odio contra quien pervierte la naturaleza al poner en duda una de sus categorías más elementales.

La transfobia reúne en sí elementos tanto de la lesbofobia y la homofobia, pero va más allá. El miedo al Otro, al extraño, al que no es como yo cala hasta los huesos en la transfobia. De la transfobia, la lesbofobia y la homofobia, la transfobia es la que se lleva la peor parte de todas.

Quien pretenda combatir (sinceramente) la discriminación por sexualidad y género, eventualmente tendrá que reflexionar al respecto sobre las distintas formas de odio. Uno de los primeros pasos para combatir cualquier tipo de discriminación es la visibilización y en primer lugar nombrarla. Transfobia, lesbofobia y homofobia son formas de odio íntimamente ligadas entre sí, pero que se expresan de formas muy diversas. Pueden presentarse de forma aislada o combinadas. Alguien que combata la homofobia (la lesbofobia o la transfobia) puede ser acérrimamente transfóbico, lesbófico u homofóbico, muchos sin darse cuenta de ello. Por esto no basta con decir que se lucha contra la discriminación por sexualidad y género o con nombrar una de estas tres formas de odio (y pueden existir muchísimas más relacionadas). Es necesario nombrarlas explícitamente: transfobia, lesbofobia y homofobia (el orden responde a quien se lleva la peor parte). Omitir nombrar cualquiera de estas (aun así por economía de términos) constituye un acto de discriminación sin palabras.