viernes, 27 de junio de 2008

Sombras en la XXX Marcha del Orgullo

Por un mundo donde quepan muchos mundos


Este año el movimiento de las disidencias sexuales (opongo a diversidad sexual, que persigue el reconocimiento de ciertos derechos, el concepto de las disidencias sexuales cuando la crítica a la norma heterosexual trasciende el sexo y el género y es también una crítica social en un sentido más amplio) cumple treinta años de haber salido del clóset en México. ¿Qué ha pasado con la llamada Marcha del Orgullo Gay desde ese entonces?

Historia cual suspiro
El movimiento de las disidencias sexuales se gesta a la sombra de los movimientos obrero y feminista de los siglos XIX y principios del XX. No solo se aprendió de dichos movimientos sino que muchos de los protagonistas del movimiento de las disidencias sexuales se iniciaron y forjaron en aquellos.

Los tres movimientos comparten, en menor o mayor medida, objetivos que son comunes, aunque no siempre de forma evidente: el fin de estructuras opresoras.

Precedidos por el Mayo francés del 68 y, para nosotros, la Matanza del 2 de octubre del 68, en 1969 en Stonewall empieza la migración masiva fuera del clóset del movimiento de las disidencia sexuales, en países occidentalizados. En 1971 hace aparición el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR) en Francia. En México esperamos hasta el año 1978, cuando hacen aparición contingentes disidentes sexuales en dos marchas particularmente representativas para la izquierda: la del aniversario de la Revolución Cubana el 26 de julio y la conmemorativa de la Matanza del 2 de octubre.

La Marcha en México
Los inicios del movimiento de las disidencias sexuales en México también se encuentran intimamente ligados a los movimientos sociales. Los primeros activistas de las disidencias sexuales en México participan en el movimiento estudiantil del 1968, en las primeras apariciones públicas los años de 1978 y de 1979 se reivindican no sólo exigencias relativas a la sexualidad sino también de otros movimientos sociales y los primeros candidatos homosexuales, una mujer lesbiana y un hombre homosexual, son postulados por el Partido Mexicano de los Trabajadores de Heberto Castillo Martínez.

La aparición de la pandemia del VIH/Sida rompe con los primeros logros y las primeras organizaciones, desmoviliza al movimiento. Harto trabajo nos ha costado, hasta hoy en día, conciliar el activismo y la lucha contra el VIH/Sida en el interior del movimiento de las disidencias sexuales.

La década de los noventas representó un constante crecimiento del movimiento de las diversidades sexuales en todo el mundo, incluyendo México, pero perdiendo gradualmente su carácter disidente. Se han ganado espacios y derechos a pulso. Dichos espacios también dieron lugar al nacimiento del llamado mercado rosa o mercado gay, rápidamente colonizado por empresarios, homosexuales o no homosexuales (al dinero poco le suele importar la orientación/preferencia sexual). A la par, la crítica y las demandas sociales fueron perdiendo visibilidad frente a los derechos, en particular los que ofrecen mayores dividendos (salud, vivienda, seguridad frente al matrimonio gay). Es una constante no solo en México sino en la mayoría de los países occidentalizados.

La Marcha en los últimos años
Las peculiaridades de México se reproducen en su movimiento de las disidencias sexuales: el patrimonialismo principalmente ("este microbús y todo lo que lleva dentro es mío y por eso yo conduzco como se me da la gana"), el cual determina en gran medida la desorganización y la falta de capacidad para ponernos de acuerdo pues ciertas organizaciones y personas (la mayoría) sólo buscan llevar agua a su molino.

La organización de la Marcha, que durante años fue compartida en mayor o menor medida por los colectivos que quisiesen participar, adolecía de esta falta de organización. Con el paso de los años la Marcha se constituyó como parte del mercado rosa.

Esto motivó que un grupo de activistas y empresarios, con el argumento de que era momento de que México profesionalizara su Marcha, de forma unilateral se impusieran frente al resto de los colectivos y se auto-adjudicaran la organización de la Marcha. Dicho grupo se constituyo en lo que conocemos como Comité del Orgullo México, A.C. (Comac). Frente a la desorganización reinante del resto de los colectivos, con una estructura bien definida y apoyo económico, no fue difícil imponerse.

La Marcha es un movimiento social antes que un mercado. La Marcha está constituida antes por aquellas y aquellos que en ella participan que por los empresarios que la usan como escaparate (pues de otra forma no tendrían público). La pregunta es ¿qué esperamos aquellas y aquellos involucrados de nuestra Marcha?

El problema del Comac
Como ya mencioné, la irrupción del Comac fue una imposición. Su argumento de profesionalizar la Marcha bien puede aplicarse a la política en México. México requiere profesionalizar su política, no puede dejarla a los desorganizados y conflictivos partidos políticos, ¿por qué no un golpe de Estado y un régimen de partido único otra vez?

El Comac no responde a los intereses de aquellas y aquellos involucrados en las diversidades y disidencias sexuales. Resulta particularmente curioso que incluso algunos de sus miembros no tienen acceso a sus estatutos, a los resolutivos de sus reuniones ni a sus estados financierosEl Comac es como una caja negra a la que pocos tienen acceso. Así ¿qué intereses tiene en la Marcha?

Más aún, en términos operativos el Comac está sujeto al flujo de dinero, el cual es celosamente administrado por uno de los más representativos empresarios gays.

La XXX Marcha
Este trigésimo aniversario de la Marcha el COMAC afirma que la Marcha debe regresar a los colectivos y debe recuperar sus demandas sociales. ¿Cuáles demandas sociales? Sólo se exigen los derechos de la diversidad sexual haciendo a un lado la historia del movimiento y, más aún, ¿de qué sirve pelear sólo por derechos?

¿De qué sirve pelear sólo por acceso a los servicios de prevención y tratamiento del VIH/Sida y a operaciones de cambio de sexo si el derecho a los servicios de salud, una garantía constitucional y un derecho humano, éstá siendo sistemáticamente privatizado?

¿De qué sirve pelear sólo por el matrimonio entre personas del mismo sexo si en México no existe la igualdad jurídica ni el Estado de Derecho?

¿De qué sirve pelear sólo por el derecho a la no discriminación, un derecho humano, si el Estado viola y violenta sistemáticamente todos los Derechos Humanos?

El próximo sábado 28 de junio un grupo de colectivos universitarios (de universidades públicas como lo son la UNAM, el IPN y la UPN) agrupados en el CUDS (Colectivos Universitarios por las Diversidades Sexuales) marcharemos reivindicando el carácter político, crítico y disidente de la Marcha del Orgullo, reivindicando las demandas sociales en las que el movimiento se gestó, exigiendo el respeto de los Derechos Humanos, el fin del estado policial y represivo, el fin del desmantelamiento del sistema de salud pública y de la educación pública.

domingo, 4 de mayo de 2008

Las "verdades" de la NARTH o el lobo vestido de oveja

La NARTH (Asociación Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad, organización de los Estados Unidos de América) hace una agresiva defensa de la diversidad, el pluralismo y el libre albedrío en su discurso lo cual le ha allegado adeptos y espacios en los cuales difundir sus posturas. Sin embargo pretendo mostrar que su defensa de la diversidad, del pluralismo y del libre albedrío es un mero disfraz. Los dados de antemano ya están echados sin posibilidad de cuestionarlos, i.e. sólo su postura es y será la correcta (aun más, la verdadera). Manejan un doble discurso: afirman que su postura ante todo es científica pero no cejan en cuestionar el carácter científico de otras posturas con base en argumentos que en principio ponen en duda el carácter científico de la suya.

Uno de los textos más representativos de lo anterior es el siguiente, que aparece en su Declaración de Principios ([1]):

"Llamamos a nuestras asociaciones hermanas de salud mental a dejar de declarar falsamente que poseen 'conocimiento científico' que resuelve definitivamente la cuestión de la homosexualidad. En vez de eso, nuestras asociaciones de la salud mental deben dejar espacio para distintas formas de entender a la familia, la esencia de la identidad humana, y el significado y propósito de la sexualidad humana".


Defensa de la diversidad, el pluralismo y el libre albedrío en el discurso de la NARTH

En diversos documentos la NARTH defiende la dignidad, autonomía y libre albedrío de todos los sujetos (clientes en sus términos, [1], [3]), la libertad de afirmar (to claim) su orientación sexual ([1]), de no cambiarla ([2], [3]) y de acceder a terapias de reorientación si así lo desean (el caso de la "AMS no deseada", i.e. atracción por el mismo sexo no deseada, [1], [2], [3]).


También hacen un llamado por la diversidad y el pluralismo y, con base en ello, argumentan que en las escuelas deben enseñarse todas las posiciones, tanto las que ellas denominan como gays (dentro de las cuales podemos encontrar las de la APA, American Psycologist Asociation [1], [3]) como las suyas (que ellos llaman tradicionalistas).


La trampa en el argumento

La homosexualidad hasta el siglo XIX no existía en el léxico médico, así pues hasta antes de esa fecha no se le podía considerar enfermedad en un sentido moderno del término. El proceso mediante el cual las prácticas homosexuales (todavía no como homosexualidad, pues está última determina la aparición de un nuevo sujeto) pasó de ser un pecado a un delito para convertirse en una enfermedad psiquiátrica está bien documentado (y así aparece el sujeto homosexual, trascendiendo las meras prácticas, [4]).


A la par que aparece la homosexualidad como enfermedad empiezan los intentos por curarla. Desde finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX encontramos esfuerzos encaminados a, de una u otra forma, tratar y eventualmente curar la homosexualidad. Dichos esfuerzos se intensifican y se hacen más visibles a partir de la década de los sesenta, como respuesta a la aparición del movimiento gay en los Estados Unidos. Producto de esta intensificación son los grupos de "auto-ayuda" entre lo que se suelen llamar "ex-gays", homosexuales que han "modificado" su orientación sexual hacía la heterosexualidad (i.e. se han "curado") como "Love in Action" (1973), "Exodus International" (posiblemente la más conocida, 1976) y "Courage International" (1980).


Como respuesta al retiro de la homosexualidad como trastorno mental del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-III), editado por la Asociación Psiquiátrica Americana en 1973 y de los trabajos de ésta y de la Asociación Psicológica Americana tendientes a dar un trato más equitativo a la homosexualidad con respecto de la heterosexualidad surge la NARTH (en 1992) conformado por un grupo de psicólogos, psicoterapeutas y médicos que están en desacuerdo con aquellas.


Las personas y grupos que han trabajado en el tratamiento y la curación de la homosexualidad han estado históricamente ligados con personas y grupos religiosos y durante muchísimo tiempo sus argumentos estuvieron esencialmente afianzados en esta base religiosa. Así, mientras en las Asociaciones Psiquiátricas y Psicológicas Americanas presentaban estudios científicos sobre la homosexualidad, aquellos presentaban posturas basadas en creencias religiosas, lo cual permitió que progresivamente se abrieran y ganaran espacios en el sistema educativo estadounidense para hablar sobre homosexualidad y heterosexualidad de manera más equilibrada.


Un fenómeno similar se dio con respecto a la enseñanza de la Teoría de la Evolución y de las explicaciones basadas en el relato bíblico (el creacionismo bíblico) en las escuelas públicas de los Estados Unidos. La primera tiene sustento científico mientras la segunda se basa en creencias, lo cual permitió que la primera ganase espacios.


La respuesta a ambos fenómenos de parte de, esencialmente, los mismos grupos fue recurrir engañosamente a la ciencia para "vestir" sus argumentos como ciencia (y de paso dejar de ser "políticamente incorrectos" al afirmar que curan la homosexualidad). Mientras los creacionistas bíblicos postularon la llama Teoría del Diseño Inteligente (en breves palabras: el mundo es tan perfecto que no pudo surgir como resultado de la azarosa evolución, por lo tanto una "inteligencia superior" tuvo que haberlo diseñado), grupos como la NARTH postulan una serie de afirmaciones sobre la homosexualidad que ellos argumentan están "científicamente" sustentadas.


Entre las afirmaciones que la NARTH hace con respecto a la homosexualidad encontramos:

· "La homosexualidad actúa en contra de nuestra naturaleza humana" (cursivas mías, [1]).

· "La homosexualidad no es saludable, no es una alternativa natural a la heterosexualidad" (cursivas en el original, [2]).

· "Muchos de nuestros miembros la ve [a la homosexualidad] como una 'falla de la función con respecto al diseño'" ([3]).


A la par que estos grupos sostienen que sus puntos de vista son científicos argumentan que las posturas de los evolucionistas y de quienes sostienen que la homosexualidad es natural (como la heterosexualidad) no son científicas. Sostienen que en la actuación de dichos grupos hay una serie de "juicios filosóficos" y que tales juicios no son científicamente "neutrales" (lo que hayan querido decir).



En breve sostienen que en los trabajos de aquellos que afirman que tanto la homosexualidad como la heterosexualidad son naturales hay una serie de presupuestos no científicos que le restan validez a los resultados.
Cualquier investigación científica está sustentada en un marco teórico que es precientífico y, en estricto sentido, constituye una serie de presupuestos. No es posible hacer ciencia sin tales marcos. Tanto en los trabajos que la NARTH pública como los que la APA pública. La NARTH parece argumentar que los marcos con los cuales se han realizado los estudios que muestran que la homosexualidad no es una enfermedad y es natural son excesivos o hacen una serie de supuestos que determinan el resultado de la investigación. Sin embargo la NARTH hace precisamente lo mismo, presentando dichos supuestos no como parte de un marco teórico sino como hechos científicos, lo cual constituye un engaño. La NARTH sostiene como hechos "científicos" que:

1. El ser humano fue diseñado (afirmación que apela a la citada Teoría del Diseño Inteligente) y ellos actúan como si supiesen para qué fue diseñado ([1], [3]).
2. Existe y ellos actúan como si supiesen cuál es la "naturaleza" humana ([1]).
3. La familia es la "esencia" (core) de la "identidad" humana ([1]).
4. Las categorías de género hombre/mujer son naturales, complementarias y determinan el matrimonio heterosexual ([3]).
5. La sexualidad humana tiene un significado y un propósito (y ellos actúan como si los conociesen, [1]).



Al presentar los anteriores como hechos científicos determinan el resultado de sus investigaciones y por supuesto sus investigaciones concluyen con que la homosexualidad no es recomendable ni deseable en las sociedades humanas y, por el bien de éstas, debe ser tratada y, aún más, curada.



Su discurso en defensa de la diversidad y de la tolerancia es falaz. En [3] hacen explícito "[...] que nosotros respetemos y demos la bienvenida a la diversidad intelectual no significa que no tengamos opiones -o que consideremos que todos los conflictos en cuanto a opiniones son igualmente válidos. La tolerancia de la diferencia no significa apatía intelectual. Un respeto por el pluralismo no implica relativismo". Su rasero para determinar cuando un conflicto de opiones es válido es justamente que éstas sean científicas, desde su punto de vista. De antemano la homosexualidad no representa una opinión tan válida como la heterosexualidad por lo anterior.


Se presentan como discriminados y en una posición de desventaja frente al discurso gay. Afirman que en los últimos veinticinco años la presión política de los grupos activistas ha revertido los estudios sobre la homosexualidad como enfermedad. Sin embargo es indudable que la posición dominante sigue siendo la heterosexual y sí, es cierto, la presión de grupos activistas ha frenado los estudios sobre la homosexualidad como enfermedad porque precisamente no lo es. Ellos suponen que toda la historia la homosexualidad ha sido una enfermedad, lo cual está ampliamente desmentido ([4]).



Algunas páginas interesantes

Doin' Time in the Homo No Mo Halfway House, http://www.homonomo.com/.

Algunos hechos sobre ex-gays y ex ex-gays, http://en.wikipedia.org/wiki/Ex-gay.

Fuentes

[1] Declaración de principios de NARTH, .

[2] Tres mitos sobre la homosexualidad, http://narth.com/menus/myths.html.

[3] Nuestro propósito: defender la verdadera diversidad. http://narth.com/menus/statement.html.

[4] Guasch, Òscar. La crisis de la heterosexualidad. Editorial Laertes, España, 2000.

sábado, 23 de febrero de 2008

La UNAM ¿referente nacional e internacional?

El miércoles 13 de febrero alrededor de 70 personas nos congregamos enfrente de la Torre de Rectoría en Ciudad Universidad exigiendo el cese de todo hostigamiento por preferencia sexual de parte de Vigilancia UNAM (antes Auxilio UNAM, el cuerpo de "seguridad" encargado de las instalaciones universitarias) en estricto apego a las leyes vigentes y la más amplia inclusión del tema de la no-discriminación en la Universidad, en aras de la pluralidad que los fines de ésta exigen.

Fue una protesta pacífica cuyo acto central fue un beso colectivo: parejas diversas expresando con orgullo su amor y desafiando la actitud de las Autoridades Universitarias. Cuando llegó el momento de entregar el comunicado dirigido al rector José Narro Robles y al secretario general Sergio M. Alcocer Martínez de Castro caminamos a la entrada principal de la Torre de Rectoría acompañados de Javier Sáenz, consejero universitario estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras. Las puertas estaban cerradas y no las abrieron pese a que el consejero se identificó en todo momento como tal. Desde la puerta trasera salió el Lic. Marcos Martínez de Blas, asesor de la Secretaría de Atención a la Comunidad Universitaria, para recibir el comunicado y firmarnos de recibido.

Producto de la protesta admitieron en la Defensoría de los Derechos Universitarios la denuncia de parte de Samuel Santa Rosa, uno de los chavos agredidos, y la Universidad hizo público el comunicado UNAM-DGSC-095 en el cual la Universidad "expresa su firme convicción en contra del hostigamiento y las prácticas discriminatorias" y "su apoyo y respeto a los derechos humanos". Confirmaron la recepción del comunicado agregando que las exigencias "serán analizadas y, en su momento, recibirán respuesta".

El 12 de octubre de 2004 el entonces rector Juan Ramón de la Fuente suscribió un convenio de colaboración entre la Universidad y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación para "prevenir y eliminar todas las formas de discriminación". En ese momento afirmó que la Universidad "ha sido referente nacional e internacional en la defensa de los derechos humanos, la universalidad y pluralidad del conocimiento, la tolerancia, la comprensión; el sentido y práctica del servicio al país y a la humanidad" (Gaceta UNAM, 14 de octubre de 2004).

Si todos estamos de acuerdo en la lucha por el más estricto cumplimiento de los derechos humanos, las garantías individuales y en contra de todas las formas de discriminación entonces ¿en dónde están las acciones?

Si la Universidad es referente "nacional e internacional en la defensa de los derechos humanos" ¿qué podrán esperar otras personas cuyos derechos humanos fueron violentados fuera de la Universidad si ésta lo toma con tanta calma? ¿Debemos entender que la lucha por los derechos humanos admite demoras?


¿Cuánto tiempo esperaremos para que la Universidad garantice la seguridad de estudiantes, académicos, trabajadores y visitantes frente a las propias autoridades?


Ilan AG, ciudad de México a 21 de febrero de 2008

viernes, 22 de febrero de 2008

Inseguridad en la UNAM: violencia y discriminación

La Agencia de noticias NotieSe reportó que el pasado 23 de noviembre Auxilio UNAM detuvo a una pareja de estudiantes homosexuales que se encontraban en su automóvil en un estacionamiento en Ciudad Universitaria argumentando que en la zona había “muchos pinches putos”. Fueron insultados y agredidos en el lugar. Posteriormente los trasladaron a las instalaciones de Auxilio UNAM, donde continuaron los insultos y los golpes. Los agredidos señalan que fueron golpeados por más de treinta personas.

¿Qué es Auxilio UNAM? Auxilio UNAM es el cuerpo de “seguridad” que resguarda las instalaciones universitarias. El que detiene presuntos infractores y delincuentes en las instalaciones de la Universidad, en particular en Ciudad Universitaria. No tiene objetivos, funciones, competencia ni responsabilidades señaladas ni limitadas. Depende de la Dirección General de Servicios Generales, que pertenece a la Secretaría de Servicios a la Comunidad Universitaria. Esta última se encuentra supeditada al Rector, por lo cual Auxilio UNAM depende en forma exclusiva de éste.

La legitimidad de Auxilio UNAM está seriamente cuestionada por la comunidad universitaria. Las acusaciones contra ella han sido reiteradas durante años. Estudiantes, académicos y visitantes no heterosexuales han señalado casos de hostigamiento, extorsión y abuso físico. Se tiene noticia de por lo menos otra golpiza en una zona frecuentada por hombres homosexuales el pasado primero de octubre.

Cuando las autoridades universitarias han sido notificadas de casos de violencia por parte de Auxilio UNAM, éstas han negado de inmediato los hechos. Sin embargo existe por lo menos con un dictamen de la Defensoría de los Derechos de los Universitarios, instancia de la propia Universidad, que da cuenta de la violación de derechos humanos por parte de Auxilio UNAM.

En el caso de los estudiantes golpeados el 23 de noviembre, éstos cuentan con fotografías y videos de los golpeadores y presentarán próximamente las denuncias correspondientes.

La crítica y la discusión abiertas y serias son indispensables para las razones de ser y objetivos de la Universidad; pero no se pueden tener tales cuando los derechos y garantías más elementales de los universitarios son violadas impunemente por las autoridades mismas.

Por lo anterior universitarios protestaremos el próximo 13 de febrero a mediodía frente al edificio de Rectoría en Ciudad Universitaria exigiendo que las autoridades universitarias coadyuven en las investigaciones y suspendan inmediatamente a los presuntos responsables. Es momento que se discuta entre los universitarios y con las dependencias de gobierno correspondientes el tema de la seguridad al interior de las instalaciones de la Universidad. Más información en http://nodiscriminacionunam.blogspot.com/.


Ilan AG, ciudad de México a 10 de enero de 2008

martes, 27 de noviembre de 2007

La discriminación sin palabras: el caso de la transfobia y la lesbofobia

Formas harto conocidas de ejercer la discriminación son las explícitas, ya sea por medio de la violencia física o través de los insultos, una forma de violencia verbal. Son las que saltan a primera vista. Sin embargo, la discriminación adopta muchísimas formas, muchas poco evidentes. Hay dos potencialmente peligrosas: la discriminación cuando se niega la existencia de algo o, peor aún por ser furtiva, cuando ni siquiera es nombrado. No pocas veces se presentan ambas a la vez. Un ejemplo del primer caso negar la existencia de transexuales, transgéneros, lesbianas u homosexuales en algunos lugares e instituciones (Irán o la Iglesia católica). Ejemplos cuando se presentan ambos son muchos. Uno que debemos mencionar, por su duración y fijación en la sociedad, es la negación de la sexualidad femenina, que en muchos lugares sigue siendo negada. Las únicas mujeres con sexualidad independiente eran las prostitutas. Otro ejemplo lo constituye la negación de los transexuales y transgéneros. Se les niega la posibilidad de cambiar legalmente su género y de poder desenvolverse con mayor soltura en su vida cotidiana. Finalmente, otra caso de discriminación por negación y silencio, lo constituyen los llamados "crímenes pasionales". Se niega a nombrárseles y reconocérseles como crímenes de odio por transfobia, lesbofobia u homofobia.

Transfobia, lesbofobia y homofobia, ¿muchos términos para una misma cosa? Pareciera por lo menos que la homofobia incluye a la lesbofobia pero ¿es así? Como ya mencioné, durante muchísimo tiempo, incluso hoy en día, la sexualidad femenina ha estado subyugada por la masculina. La sexualidad femenina era tan solo es un apéndice necesario para la realización de la masculina: un instrumento (indeseable) para la sexualidad del marido y la procreación pero que carecía de existencia propia. Bajo esta concepción, ¿qué podían hacer dos mujeres solas y juntas? Para ellos la respuesta era obvia: nada. Lo contrario era absurdo e inverosímil. Así pues, sino hay sexo no hay pecado, ni delito, ni desviación sexual, ni enfermedad psiquiátrica. Es por esto que las lesbianas pasaron mucho tiempo desapercibidas (las amigas "solteronas y quedadas").

Muy por el contrario, la sexualidad masculina era objeto de mucha preocupación por parte de todos: sacerdotes, abogados, médicos, gobiernos, etcétera. Dos hombres solos y juntos son potencialmente peligrosos para la sociedad. Dios (para algunos realizado a través de la sociedad) creó al hombre y a la mujer para complementarse: el hombre en el lugar del macho, dominante, y la mujer sumisa, dominada. Esta dominación culmina, alcanza su plenitud con la cópula: el macho penetrando y realizándose a través de la hembra. Pero, ¿un hombre penetrando a otro hombre? ¿Qué es del segundo hombre? ¿Es hembra, es sumiso, ha negado el papel que dios (o la sociedad) le ha otorgado? ¿Renunciar a ser el macho? Esto se ha interpretado como un acto contra dios, contra el rey, contra la sociedad, contra el sentido común, contra todo lo decente (variando la época). En síntesis era un acto de subversión: subvertía el orden de las cosas (entiéndase el hombre arriba y la mujer abajo). Esta es la forma cómo se ha expresado el miedo al amor entre varones, la homofobia: la amenaza contra el orden establecido.

Así la lesbofobia, el miedo al amor entre mujeres, aparece más tardíamente en nuestra historia. Aunque comparte motivos con la homofobia, la lesbofobia está ligada fuertemente con la misoginia (la cual también juega un papel en el caso de la homofobia, pero mucho menor). Ya que la lesbiandad pone en cuestionamiento incisivamente el papel de la mujer con respecto al hombre y recíprocamente, no es extraño que aumente su visibilidad a la par del surgimiento y fortalecimiento del movimiento feminista. Así con la presencia cada vez mayor tanto del feminismo como de la lesbiandad, arrecian la misoginia y la lesbofobia.

Mientras lesbianas y homosexuales cuestionan el orden dado por dios a las cosas, transexuales y transgéneros cuestionan las cosas mismas creadas por dios. Lesbianas y homosexuales cuestionan un orden que generalmente se acepta como social, mientras transexuales y transgénero cuestionan una categoría hasta hace poco tenida por totalmente biológica: la dualidad de los géneros (y esto explica porqué se hacen visibles tan tardíamente en nuestra historia). La reacción frente a transexuales y transgéneros es la transfobia, el odio contra quien pervierte la naturaleza al poner en duda una de sus categorías más elementales.

La transfobia reúne en sí elementos tanto de la lesbofobia y la homofobia, pero va más allá. El miedo al Otro, al extraño, al que no es como yo cala hasta los huesos en la transfobia. De la transfobia, la lesbofobia y la homofobia, la transfobia es la que se lleva la peor parte de todas.

Quien pretenda combatir (sinceramente) la discriminación por sexualidad y género, eventualmente tendrá que reflexionar al respecto sobre las distintas formas de odio. Uno de los primeros pasos para combatir cualquier tipo de discriminación es la visibilización y en primer lugar nombrarla. Transfobia, lesbofobia y homofobia son formas de odio íntimamente ligadas entre sí, pero que se expresan de formas muy diversas. Pueden presentarse de forma aislada o combinadas. Alguien que combata la homofobia (la lesbofobia o la transfobia) puede ser acérrimamente transfóbico, lesbófico u homofóbico, muchos sin darse cuenta de ello. Por esto no basta con decir que se lucha contra la discriminación por sexualidad y género o con nombrar una de estas tres formas de odio (y pueden existir muchísimas más relacionadas). Es necesario nombrarlas explícitamente: transfobia, lesbofobia y homofobia (el orden responde a quien se lleva la peor parte). Omitir nombrar cualquiera de estas (aun así por economía de términos) constituye un acto de discriminación sin palabras.